Tuvo que aprender a amar el tango

RHEINFELDEN
por Hans Christof Wagner — az Aargauer Zeitung (Principal periódico regional del cantón de Argovia, Suiza)

Última actualización 29.5.2016 a las 17:41

  • Bettina Costa (izquierda) se complace en poner en marcha la nueva iniciativa cultural presentada por la concejala Béa Bieber
  • Bettina Costa ha reunido para la exposición obras de muy diversos tamaños y formas
  • En la inauguración de la exposición el viernes por la noche, la concejala Béa Bieber presenta la nueva iniciativa cultural de la ciudad
  • Lia Jeker y Ozgur El turquito Demir muestran mucha pasión al bailar
  • Gran parte de las obras de Bettina Costa fueron realizadas con la técnica de collage

© Hans Christof Wagner

Antes pensaba que el baile de su país natal, Argentina, era cosa de viejos. Mientras tanto, la artista de Rheinfelden le ha dedicado una exposición al tango.

Nació en Rosario/Argentina en 1965. Pero sin embargo el tango nunca tuvo importancia en su familia. Recuerda: «Cuando aparecía el tango en la televisión, nos parecía aburrido y hasta la apagábamos.» Pero tras haber abandonado su país natal, el baile popular, tan asociado a la Argentina como el gaucho, la pampa y el bife, adquirió para ella una nueva dimensión.
La melancolía en las letras y la música del tango refleja el dolor por el abandono de la patria europea de una generación que emigró a Argentina a principios del siglo XX. «Fue entonces cuando me di cuenta de que yo también soy una inmigrante», dice Bettina Costa, que lleva 15 años viviendo en Suiza y diez en Rheinfelden.
Así que abordó el tema artísticamente, como corresponde a su profesión, y obtuvo placer en el proceso. Durante tres años creativos (del 2014 al 2016), se han creado series completas, las cuales se pudieron ver en el Kurbrunnenanlage hasta ayer domingo.

Tres años de creatividad

El primer ciclo del 2014 es lo más cercano a lo abstracto, estilo al que se dedicó antes. En este caso, los cuerpos de los bailarines sólo se distinguen tenuemente y son bidimensionales. Pero la gama de la exposición era inmensa: desde representaciones en miniatura sobre cartón ondulado hasta obras de gran formato en acrílico con diferentes enfoques, colores y ángulos de visión.

Atrayente: el sepia de las viejas instrucciones de tango en contraste con las coloridas figuras de revistas y catálogos de moda pegadas sobre ellas, lo cual las hacían parecer aún más modernas y frescas. Quizá nada haga más evidente el cambio de opinión de Bettina Costa: «Para mí el tango ya no tiene que ver con viejos, hoy es moda, juventud e identidad para mí.»

Nueva iniciativa de la ciudad

La exposición de tango en el Kurbrunnenanlage fue el preludio de una nueva iniciativa municipal: «El arte se encuentra con la música», iniciada por Michelle Geser. «Queremos crear un nuevo medio, a menor escala, incluido dentro de la noche de la cultura», dijo la concejala Béa Bieber en la inauguración. Y: «Si va bien, nos gustaría hacer dos o tres exposiciones al año.»

El arte se une a la música – este era ya el programa de la exposición de Bettina Costa: además de la exploración artística del tango, hubo también tango para escuchar y ver: con sonidos originales de Argentina, los profesionales Lia Jeker y Ozgur El turquito Demir demostraron que la danza no tiene nada que ver con los viejos.

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